Este caso no lleva demo interactivo. El sistema trabaja detrás de una bandeja de entrada, no es una interfaz que se pueda tocar - y lo único que habría para mostrar en una ventana son prospectos reales, con nombre y correo de una empresa. Eso no se expone, ni aquí ni en ningún caso de estudio.
Escribir correos fríos a empresas suena simple hasta que se hace a volumen. Un dominio de correo mal manejado - demasiados envíos demasiado rápido, sin forma clara de decir "ya no me escribas" - termina en la carpeta de spam de todos, no solo de uno. Y una vez que un proveedor de correo marca un dominio como sospechoso, revertirlo cuesta meses, no un ajuste de configuración.
Por eso, antes de escribir una sola plantilla de correo para Demank, la primera decisión no fue de copy: fue de gobernanza. ¿Bajo qué reglas puede este sistema escribirle a un desconocido, y quién decide cuándo se le escribe otra vez?
Detrás de la gobernanza hay 4 automatizaciones que se reparten el trabajo, cada una con un solo trabajo:
¿Vas a escribirle en frío a una empresa?
Antes de mandar el primer correo, hablemos de la gobernanza: quién puede decir que no, cuánto volumen aguanta tu dominio, y quién revisa antes de que algo salga.
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